10 nov. 2011

Me enseñaste de todo excepto a olvidarte.


Desearía con el alma que el mito "El primer amor no se olvida" fuera una completa mentira pero lamentablemente tengo que reconocer que no es así. El tiempo fue poco, lo que sentí fue mucho.

Aprendí a su lado a amar, yo era chica (lo soy aún pero crecí mentalmente demasiado) pero aún así lo ame como si fuera mayor y lo digo porque era cosa de dormirme pensando en el y levantarme igual. No lo olvido porque fue una etapa importante en mi vida en la cual comenzaba a forjar mi personalidad de su mano, acompañada y que hoy no sea así es lo que no consigue entender mi corazón. Mi cabeza lo olvido de eso estoy segura pero me privo de amar nuevamente y creo que es porque no creo volver a sentir lo que sentí por él. Era ese apoyo incondicional que nadie me daba ni me había dado antes y ahora puedo decir que nadie me lo va a dar. Compartíamos gustos, intereses, necesitábamos uno del otro pero se que se equivoco al escuchar cosas que no debía y en vez de prestar atención a lo nuestro se preocupaba por lo que los demás hablaban.
Volvería una y otra vez a vivir esa historia, con sus peleas, con sus enojos, con el mismo final porque lo que importa es el tiempo que pase con el que fue el mejor sin duda, esos días en los cuales horas y horas pasaban como minutos porque el tiempo no alcanzaba y no quería separarme de él, me hacia falta, me hace falta...
Mi cabeza me grita "OLVIDALO" y mi corazón sigue diciendo "TE EXTRAÑO" en cada latido. Por ahora la razón es la mi aliada.

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